25.04.2018 |

Estudiantes visitaron la d.School a través de programa de Initium

Los nuevos University Innovation Fellows de la UM cuentan su experiencia en Stanford y en el ecosistema emprendedor de Silicon Valley

250 estudiantes de 77 universidades de 10 países. Mediados de marzo de 2018. Stanford University y Silicon Valley. Así se resume el programa al que participaron ocho estudiantes de la UM para tomar clases en Stanford y visitas a empresas como Google, Twitter o la creada por graduadas de la UM, GlamST.

Representando a la UM, viajaron a este programa alumnos que fueron seleccionados y capacitados por Initium y aprobados luego por Stanford: Carolina Vassallucci (Comunicación), Claudio Baz (Contador Público), Diego Pilosof (Contado Público y Dirección y Administración de Empresas), Gala Maldonado (Comunicación), Guillermo Stock (Ingeniería Industrial), Juan Echartea (Ingeniería Industrial), Lucía Rodríguez (Contador Público y Dirección y Administración de Empresas) y Sofía Baldomir (Economía y Licenciatura de University of London).

Junto a ellos, viajó Romina Dominzain, alumni UM que trabaja actualmente en Initium y, después de haber participado de una edición anterior del programa, fue seleccionada por Stanford para asistir como FAB, es decir parte del staff organizador, oradora y fellow líder.

Al hablar con los protagonistas de esta aventura, sobre el proceso de selección surgen los siguientes conceptos: responsabilidad y compromiso; capacidad para trabajar en equipo; confianza y determinación en el actuar; cercanía y empatía con las personas. Sofía Baldomir indicó: “Decidí participar porque me atrajo mucho la temática del programa: ser agente de cambio. Creo que ésta es una de las principales habilidades que los jóvenes debemos desarrollar: ser capaces de detectar problemas y generar soluciones para resolverlos”.

Luego de diez días intensos, Guillermo Sock expresó que viajar a la Universidad de Stanford implicó aprender “metodologías innovadoras con personas de todo el mundo y profesores de renombre mundial”. Agregó que las personas están siempre dispuestas a ayudar y “con todas las pilas puestas”. La visita a empresas de Silicon Valley les permitió ser espectadores de su forma de trabajo. En esto, descubrieron como todo el personal está pendiente no solo de su tarea diaria, sino de la búsqueda de los objetivos de la empresa.

Los estudiantes de la UM explicaron que entendieron que el espíritu de liderazgo e innovación es “un estilo de vida”. Gala Maldonado opinó que se aplica a cualquier disciplina, “es un lenguaje universal” y lo importante “es tener el mindset necesario para enfrentar cualquier problema y buscar una solución multidisciplinaria”. Carolina Vassallucci aseguró que aprendió que ser un “agente de cambio” no se limita “a recursos” materiales, sino que es algo más profundo.

Además, descubrieron que no es una opción para unos pocos privilegiados, sino que es asequible a todos, en palabras de Lucía Rodríguez: “Antes pensaba que para crear cosas innovadoras o emprender necesitabas ser como de otro planeta, tener habilidades extraordinarias y haber nacido para eso. Sin embargo, este programa me demostró que solamente es necesario tener ganas y trabajar mucho”.

Sobre el objetivo del programa de ayudar a los estudiantes a convertirse en líderes y agentes de cambio, Baz afirmó que esta experiencia se convirtió en un motor en su vida y le enseñó mucho sobre “trabajo en equipo, entender al otro, superar la frustración, la forma de incentivar a otras personas y superar los prejuicios”. Contó que la frase “Sé el cambio que querés ver en el mundo” lo inspira cada día y lo ayuda a “salir de la caja”. Habló sobre cambiar las quejas por iniciativa y afirmó que ahora mira cada problema desde diferentes perspectivas.

“Encontrar a otros estudiantes con las mismas ganas de innovar y que comparten algunos de tus ideales es increíble. Todos sonreían, ansiosos de conocerte”, dijo. Agregó que le asombró ver “como cada detalle estaba calculado de manera tal que el conjunto de ellos formaba algo con un propósito mayor”. Por ejemplo, en relación a la distribución del espacio, en donde todo estaba pensado.

Sofía Baldomir aseguró el programa les dio muchas herramientas y destacó “la formación en trabajo en equipo”. Gala Maldonado agregó que el programa le permitió “entender” la capacidad de los estudiantes “para generar cambios”. Lucía Rodríguez afirmó que ahora que volvieron “definitivamente hay un compromiso y es trabajar por mejorar la cultura emprendedora en la UM”. En línea con esto, Guillermo Stock expresó el deseo de incentivar a la comunidad UM a unirse al “camino de la innovación” porque entiende que es la manera de contribuir a “mejorar nuestra Universidad” y proporcionar oportunidades profesionales y personales.

Carolina Vassallucci contó que esta experiencia la ayudó a “valorar las relaciones humanas desde otro lado y con otra magnitud”. “Empezando por los amigos de la UM que me llevo”, dijo. Del programa, destacó “el valor del diálogo”, en referencia al networking continuo: “De todos había algo que aprender, desde los grandes empresarios hasta nuestros pares”. Remarcó “el carácter human centred” de la cultura de la innovación, es decir, el del enfoque en la persona. Entendió que para esto es necesario “escuchar, aprender a captar lo que dice y necesita una persona”.

La directora de Initium, Josefina Maissonave, concluyó: “Luego de dos generaciones de fellows, se comienzan a visualizar resultados en la Universidad. Además de que nuestros alumnos viven y aprenden de una experiencia única, comienzan a generar actividades que agregan valor a la comunidad UM. Y este es el objetivo: que comiencen a surgir de ellos mismos los proyectos, que empiecen a ser protagonistas en la vida universitaria, que dejen de ser pasivos para ser activos”.