18.04.2018 |

La mujer, la ingeniería y el emprendedurismo

Agustina Sartori, egresada de FIUM, crece con su proyecto en Silicon Valley (California)

Agustina Sartori estudió Ingeniería Telemática en la Facultad de Ingeniería de la UM (FIUM) y hace unos años decidió viajar a Estados Unidos para desarrollar su emprendimiento GlamST. Agustina creó esta aplicación junto a Carolina Bañales, también egresada de FIUM, en la que involucraron la ingeniería con el mundo de los cosméticos. En GlamST, los usuarios pueden probarse maquillaje de diversas marcas con solo tomarse una fotografía desde un dispositivo móvil.

Gracias al apoyo que recibió en Silicon Valley, Agustina comenzó con su startup y aprendió sobre las tendencias en los modelos de negocio y habilidades para poder gestionar su empresa. En la siguiente entrevista, Agustina cuenta su experiencia como emprendedora en Silicon Valley y sobre la visita de los fellows UM que recibió en marzo de este año.

¿Cuándo comenzaste con este proyecto?

Comenzamos el proyecto  hace cinco años cuando egresé de la carrera de Ingeniería en Telemática en la Facultad de Ingeniería de la UM. Se empezó con un enfoque distinto al que tenemos hoy, como toda startup que evoluciona muchísimo. Tuvimos el apoyo de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), gracias a un llamado para armar prototipos.

¿Qué características tiene tu producto que te hicieron confiar en que iba a tener éxito?

En realidad, creo que siendo mujer e Ingeniera pude entender la necesidad de las mujeres a la hora de maquillarse y el no poder probarse un producto al hacer una compra online. Desde el punto de vista del usuario -y de poder crear un producto- me dio una visibilidad importante para entender que había una necesidad de mercado para este tipo de cosas.

¿Qué diferencial le da la “cabeza femenina” a la ciencia hoy? Y ¿cuál es tu opinión sobre la apertura de la ciencia para las mujeres emprendedoras?

Creo que es un tema que la gente tiene que empezar a hablar y deben existir modelos a seguir, porque no es un tema de que somos mejores o peores. Hoy se está cambiando mucho y hay varias organizaciones haciendo cosas para cambiar. Sin duda, pienso que no hay ningún tipo de diferencias.

¿Cómo ves hoy el rol de la mujer emprendedora dentro de un ámbito tradicionalmente masculino, el de la ingeniería?

Para mi somos todos lo mismo. Creo que hay que motivar para que la gente se anime a emprender, y es necesario para la industria. Los productos y la innovación salen de una necesidad. Los hombres y mujeres tienen necesidades, por lo cual no hay una razón por la cual debería haber menos emprendedoras mujeres que hombres, ya que todos pasan por diferentes problemas que les hacen identificar una oportunidad de mercado. Es importante, no solo en ingeniería, llegar a un balance de hombres y mujeres. No solo para puestos en la ciencia y la tecnología, sino en roles de liderazgo y posiciones donde hacemos la diferencia, donde podemos crear un impacto.

¿Qué aprendizaje te dejan estos años emprendiendo en Estados Unidos?

El aprendizaje más grande que tuve fue darme cuenta de que uno no es ni más ni menos que la gente que está en Estados Unidos. Solamente aprendió diferente y vivió diferentes experiencias. Si se quiere llegar hasta allá, hay que ir con la mentalidad abierta a aprender y entender que el mundo funciona diferente. Identificar qué nos hace diferente es lo que nos hace llegar más rápido a nuestros objetivos. Tuve que reaprender cosas que había aprendido, lo viví a la fuerza. Tuve que cuestionarme formas y entender que este es otro juego y esta es otra cancha, y estás jugando en la mejor. Entonces, si estás jugando en la mejor, tenés que aprender de los mejores. La clave es cambiar a tiempo.

¿Cómo fue recibir a los fellows de la UM en Silicon Valley? ¿Les diste algún consejo?

Fue muy lindo, me vi yo reflejada hace muchos años cuando llegué a San Francisco sin entender mucho cómo funcionaba y con una gran admiración de todo lo que veía, sintiendo que era un mundo diferente. Les di consejos, sí. Lo bueno de estar en Silicon Valley es ver todo lo que vieron y entender que si realmente queremos llegar a eso, se puede. Les dije que va a ser difícil, pero que la diferencia es que empezamos desde un lugar diferente. Todo lleva mucho esfuerzo, todos los días hay que aprender algo nuevo. Yo no cambiaría por nada lo que estoy aprendiendo ahora.