31.03.2017 |

“Una muy cálida bienvenida”

20 años después del primer día de clases de la carrera de Ingeniería, el graduado de la primera generación y actual profesor de la FIUM, Marcos Rey, contó su paso por la UM

Marcos Rey formó parte de la primera generación de Ingenieros de la UM, junto a otros once compañeros de clase, y hoy integra su plantel docente como profesor de “Proyectos de Inversión”. Es Magíster en Dirección de Empresas por la Universidad Católica de Córdoba (Argentina) y actualmente trabaja en Exiros como responsable global de compras de ferroaleaciones para plantas de fabricación de acero.

El graduado de la FIUM y actual profesor fue parte del primer grupo de alumnos de la UM que cursó un semestre en el exterior. Junto a cuatro compañeros voló a San Sebastián para estudiar en Tecnun, la Escuela Superior de Ingenieros de la Universidad de Navarra. Según recuerda el profesor Manuel Vega, esa primera delegación de la UM dejó el listón muy alto, al obtener muy buenas calificaciones y confeccionar con éxito, como proyecto final de una asignatura, una máquina expendedora de bebidas, con la que obtuvieron no solamente la máxima nota, sino también una matrícula de honor. Ese día quedó registrado en la foto de la portada, en la que los estudiantes y profesores de la UM sostienen los vasos en los que pudieron comprobar la eficacia del dispositivo diseñado y realizado por los alumnos, y festejarlo. Marcos es el de remera blanca. 

Hoy se cumplen 20 años de su primer día de clases en la universidad. En la siguiente entrevista, recuerda su época de estudiante en la UM:

¿Cómo surgió tu vocación por la Ingeniería Industrial y por qué elegiste estudiar en la UM?

Desde chico tuve gran afinidad por los números y curiosidad por entender cómo funcionaban las cosas (máquinas, autos, etc). Fue por eso que incluso antes de terminar la secundaria ya había decidido que quería estudiar Ingeniería Industrial. Al salir del colegio, tenía dos alternativas de universidades. La licenciatura de la UM aún no había sido aprobada por el Ministerio de Cultura y yo sería parte de la primera generación, con lo cual la decisión era todo un riesgo. Confiando en el equipo que estaba detrás de la UM, opté por tomar ese riesgo y me inscribí.

¿Qué recuerdos tenés de tus años universitarios?

Comenzamos las clases el lunes 31 de marzo de 1997. Éramos tan solo doce alumnos entre Industriales y Civiles. Las clases se dictaban en el edificio central de Prudencio de Pena, más precisamente en lo que hoy es una oficina que tiene un balcón a la calle. En aquel momento no estaban construidas las aulas del edificio posterior, ni se había comprado la casa contigua, ni la sede actual de Ponce. El primer día de clases nos recibieron, con una muy cálida bienvenida, Alberto Ponce (decano en aquel momento), Manuel Vega (vicedecano) y Eduardo Álvarez Mazza (profesor de Introducción a la Ingeniería).

Lo que más me llamó la atención de la UM era la posibilidad de realizar pasantías y de acceder a posibles intercambios con universidades del exterior. En este sentido, ambas cosas se hicieron realidad. Pude realizar cuatro excelentes pasantías, tres de ellas en el exterior. Además, junto a otros cuatro compañeros, logramos hacer el primer intercambio de la historia de la UM al irnos un semestre a Tecnun, en San Sebastián.

Tengo muy buenos recuerdos de muchos profesores. Recuerdo con mucho cariño a: Pablo Ortega, Carlos Brun, Alfredo Piria, Pepe Diaz, Manuel Vega, Juan Martínez, Héctor Tosar, Eduardo Lurner, Eduardo Carozo, Gerardo Beltrame, y tantos otros. No quiero olvidarme de Cecilia Varela, quien estuvo casi desde los inicios acompañándonos en todo.

La UM de hoy ha evolucionado en forma increíble, la infraestructura ha crecido en gran medida, las opciones de carrera se han ampliado y se han diversificado los planes de estudio con materias opcionales y optativas que nosotros no teníamos. En nuestra época existía solo la posibilidad de ir a Tecnun, hoy creo que ya no es fácil contar la gran cantidad de acuerdos con diferentes universidades a las cuales se puede aplicar. Con orgullo, puedo decir que fuimos “conejillos de Indias” de un proceso que nunca deja de evolucionar.

Después de haber sido parte de la primera generación, hoy te encontrás del otro lado, como profesor de la materia Proyectos de Inversión en la FIUM y en Negocios Internacionales. ¿Cómo es esa experiencia?

Me siento muy halagado de que los decanos y coordinadores de carrera depositen su confianza en mí. Es increíble ver a los estudiantes de esta generación, a quienes les llevó ya más de 15 años. Sus intereses, gustos y motivaciones han evolucionado, pero el gusto por el esfuerzo y excelencia permanecen intactos. 

En la galería de fotos de arriba: la primera imagen muestra el día de la graduación de la primera generación; la segunda, a Marcos (a la izquierda) junto a la máquina de bebidas; en la tercera aparecen los alumnos que viajaron a Tecnun.