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Bruno Castro

Bruno Castro es egresado de la carrera Ingeniería Industrial de la Facultad de Ingeniería de la UM (FIUM). Durante el final de su carrera realizó un proyecto que lo llevó a participar en la conferencia internacional Student Competition en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), donde logró quedar entre los finalistas. Actualmente trabaja en un emprendimiento propio y comenzará una maestría en Inglaterra. En la siguiente entrevista cuenta acerca del proyecto que presentó en el MIT y sobre su visión de cómo es ser un ingeniero hoy en Uruguay.

¿A qué te dedicas en la actualidad?

Me estoy dedicando a un emprendimiento propio que se enfoca en el desarrollo de un sistema automatizado de detección de la bacteria legionella en sistemas de aguas comerciales e industriales. Hace aproximadamente un mes comenzamos el diseño del sistema gracias a que una persona de McClure Engineering (empresa situada en St. Louis, Estados Unidos) nos comentó acerca de la problemática que les presenta esta bacteria en sus sistemas de agua. También ayudó que, anteriormente, trabajamos en un emprendimiento con características muy similares.

Ahora apunto a trabajar en Automatización industrial, especialmente en el área de robótica y sistemas autónomos. Hace poco regresé de colaborar en algunos proyectos de robótica aplicada en el agro en Iowa State University, Estados Unidos. Mi plan es continuar un lineamiento similar en la University of Bristol (Inglaterra) en proyectos que involucren al sector académico y el productivo, acortando las distancias entre ellos. Como este año voy a hacer una maestría en esa institución, el haber comenzado el emprendimiento me vino excelente ya que puedo continuarlo desde allá sin problemas.

Durante la carrera comenzaste un proyecto que luego lo pudiste presentar en un congreso en MIT, ¿de qué trataba el proyecto?

El proyecto consistió en la reforma de la Estrategia de la Cadena de Suministros (SCS por sus siglas en inglés) de una empresa mediana ubicada en las afueras de Montevideo, lo realicé con mis compañeros Daniela Castelli, Victoria Fernandez y Joaquín Teles. El trabajo comenzó a principios del segundo semestre del 2016 y nos llevó alrededor de un año. La experiencia fue muy enriquecedora ya que nunca nos habíamos involucrado en un proyecto similar, trabajando con una empresa y, simultáneamente, atendiendo el aspecto académico del proyecto. El ambiente de trabajo siempre fue muy ameno aunque, de a momentos, desafiante. Utilizamos una técnica desarrollada por Roberto Peréz-Franco, quien al comenzar el proyecto era el director del Supply Chain Strategy Lab en MIT. La metodología, llamada C-SAR, Conceptual System Assesment and Reformulation, busca plasmar la SCS de una empresa (ya que es implícita en la mayor parte de los casos), evaluar que tan sólida es y por último eliminar los puntos ciegos y promover oportunidades de sinergia dentro de la SCS. Además, Peréz-Franco formó parte de reuniones y talleres con la empresa. Intercambiábamos correos con él, tanto por consultas como propuestas y en algunas instancias realizábamos video-llamadas para atender varios temas de forma más fluida.

¿Cómo fue presentar el trabajo en el student competition del MIT?

Increíble. Cuando Martín Tanco, director del Centro de Innovación en Organización Industrial de la UM (CINOI), sugirió que podíamos presentarnos fue una oportunidad que no se podía dejar pasar. Sinceramente fue un poco extraña, una mezcla de orgullo por ser elegidos entre tantos excelentes trabajos y un sentimiento de incertidumbre, ya que sabías que ibas a hablar frente a personas muy especializadas en el área y con mucha más experiencia. Desde el punto de vista académico, la oportunidad de hablar y conocer personas de tantos ambientes y contextos distintos te enriquece. Para mí era un sueño visitar el MIT. 

¿Cómo ves al rubro de la ingeniería en Uruguay?

Desde mi perspectiva tenemos una ingeniería en sistemas muy fuerte en Uruguay, siendo muy bien vistos en la región. Creo que nos falta mucho por recorrer aún; a mi parecer tenemos una postura conservadora con respecto a otros lados del mundo, donde la inversión en innovación y desarrollo tiene un papel fundamental. Tengo esperanzas de que el fuerte énfasis que se hace en las tecnologías de la información, la robótica y la sustentabilidad, sobre todo en los jóvenes uruguayos, traiga un cambio y nos haga crecer industrial y comercialmente.

Nota realizada en mayo 2018